El pasado de Vladimir Putin

Luis Pacheco
Comisionado de Investigación

Ex espía de la KGB (servicio de inteligencia soviético), cinturón negro de judo, padre de dos hijas y el hombre más poderoso de Rusia. Con 65 años de edad, Vladímir Vladimírovich Putin tiene la clara determinación de convertir a su país en una superpotencia global, tal y  como lo fue alguna vez la extinta Unión Soviética. El pasado 7 de mayo, asumió la presidencia por cuarta vez, un mandato que se prolongará hasta el año 2024, cuando cumpla 72 años. ¿Qué eventos en la vida de este enigmático y poderoso líder formaron su personalidad antes de llegar al poder?

Fue el tercero y último de tres hijos. El primogénito falleció a los meses de haber nacido y el segundo murió de difteria en la Segunda Guerra Mundial. Putin nació en 1952 en la segunda ciudad más importante de Rusia: San Petersburgo, llamada entonces Leningrado. Su infancia sufrió los embates de la crisis económica de la posguerra. “Después de la Segunda Guerra Mundial, la vida en la ciudad era dura, la gente moría de hambre”, recordó en una entrevista para el libro ‘First Person’ de Gevorkyan y Kolesnikov.

Sus padres se casaron cuando tenían 17 años. Nunca hablaron nada de ellos mismos, en especial su padre —marino de la armada soviética— al que Putin describe como un “hombre silencioso”. Su madre trabajó en una fábrica en los suburbios de la ciudad y tuvo que soportar los peores momentos de la invasión nazi, mientras su esposo luchaba en el frente. “Ella era una persona amable, desinteresada, un alma bondadosa pero no era una mujer muy educada”, refirió el mandatario ruso.

Según un perfil de ‘Los Ángeles Times’, el máximo líder ruso fue un joven brillante. En el noveno grado fue elegido para pertenecer a una escuela especial de Leningrado que acogía a estudiantes excepcionales. A pesar de ser más pequeño que sus coetáneos, sus profesores lo describen como una persona segura de sí misma, pero sin querer llamar la atención. En esa época comenzó su afición por el judo, un arte marcial que requería en él cualidades como la agresión y la astucia.

Fuente: Business Insider

Los años en la KGB y la caída de la Unión Soviética

En 1975, tras culminar sus estudios de Derecho en la Universidad Estatal de Leningrado, Putin se embarcó en la peligrosa travesía del espionaje, un sueño que mantuvo desde que era un niño. “Mi percepción de la KGB estaba basada en historias idealistas que escuchaba”, afirmó en su biografía.

En su juventud había leído muchas novelas sobre espías, destacando como una de sus favoritas ‘Diecisiete instantes de una primavera’ del escritor ruso Yulián Semiónov; una trama que sigue las hazañas del espía soviético Alexander Belov, quien se infiltra en la SS alemana durante la Segunda Guerra Mundial y obtiene vital información de inteligencia. “Lo que más me impresionó de todo era cómo el esfuerzo de un hombre puede lograr lo que ejércitos enteros no pueden”, expresó.

Fue uno de los pocos egresados universitarios en ser seleccionado para trabajar en la División de Contrainteligencia. Tras un exitoso desempeño, recibió entrenamiento especial en Moscú y luego fue enviado a su ciudad natal, Leningrado, donde trabajó en labores de inteligencia por 4 años y medio. El portal del Kremlin indica que fue ahí donde conoció a quien sería su esposa: Lyudmila Shkrebneva, quien trabajaba como una aeromoza en vuelos comerciales.

En 1983 consagraron su matrimonio y dos años después nació su primera hija, Maria. La familia Putin se asentó aquel mismo año en Dresden, una ciudad de Alemania Oriental, donde nacería Karetina, su segunda hija, en 1986. Como espía enviado, Putin trabajó en aquel país recogiendo toda la información vinculada al adversario estratégico de la URSS: la OTAN. Fueron años que recuerda con mucho afecto y donde conoció a quienes ahora conforman su círculo más cercano. Había conseguido adaptarse a un estilo de vida, pero este terminó abruptamente con el episodio que marcaría el fin de la Guerra Fría.

La caída del Muro de Berlín causó un fuerte impacto no solo en la geopolítica mundial sino también en la vida de Putin. El 5 de diciembre de 1989, la enardecida población de Dresden se dirigió peligrosamente hacia las instalaciones de la KGB, pero fue el líder ruso quien los hizo desistir de cualquier acción temeraria, advirtiendo que los soldados tenían orden de disparar.

Aquella amenaza era falsa. No había órdenes, todo era un caos y Moscú se mantenía callada. La República Democrática Alemana (RDA) estaba desapareciendo. Durante los siguientes días, un desencajado Putin y sus colegas quemaron la mayor cantidad posible de documentos secretos. "Teníamos la horrible sensación de que el país que casi se había vuelto nuestra casa estaba dejando de existir", recuerda su esposa, Lyudmila. Poco después, en 1990, Putin y su familia tuvieron que regresar a Leningrado, desde donde observaron el incomprensible colapso de la Unión Soviética tras las fallidas reformas de la Perestroika bajo el gobierno de Mijaíl Gorbachov.

El último gobernante de la URSS afirmó en una entrevista a BBC que "hubo traición a nuestras espaldas. Estábamos en ruta a una guerra civil y yo quería evitarlo. Renunciar fue mi victoria". En el verano de 1991, la “línea dura” del partido comunista había ejecutado un golpe de estado liderado por el jefe de la KGB, Vladímir Kryuchkov, y algunos miembros del gobierno —se desconoce si Putin estaba involucrado— con el fin de detener el colapso de la Unión Soviética; sin embargo, debido a protestas populares encabezadas por el dirigente ruso Boris Yelstin, la toma de poder fracasó al tercer día y condenó a la agencia a dejar de existir.

La mayoría de repúblicas soviéticas empezó a declarar su independencia absoluta y, el 25 de diciembre de 1991, la bandera soviética fue izada por última vez. En su discurso final, Gorbachov señaló que la sociedad "había adquirido libertad" gracias a las reformas que impuso. Putin, en un discurso anual en el año 2005, calificó la implosión del imperio soviético como “la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX”. En aquella oportunidad agregó: "somos una nación libre y nuestro lugar en el mundo moderno será definido sólo en base a qué tan exitosos y fuertes seamos".

Concluida la existencia del régimen comunista, Boris Yelstin asumió el mando de la flamante Federación Rusa y se mantuvo en el poder durante toda la década de los noventa. Desde el inicio de su gobierno, implementó radicales reformas económicas con el fin de asegurar una transición rápida hacia el libre mercado y la apertura al comercio exterior. En esos años, Putin trabajó en la Universidad Estatal de Leningrado —su alma máter— y se hizo con puestos políticos locales.

En 1996, decidió iniciar una carrera política en Moscú y escaló rápidamente en puestos gubernamentales. El presidente notó sus habilidades y en 1998 lo nombró director del Servicio de Seguridad Federal (FSB), organismo sucesor de la KGB. A pesar de ser alguien poco conocido por la opinión pública, al año siguiente sería nominado contra todo pronóstico como el nuevo Primer Ministro.

La dimisión del anterior premier ocurrió en medio del estallido de la ‘Segunda Guerra de Chechenia’, en una región ubicada al sur del país con aspiraciones independentistas. Putin manejó el conflicto usando todo el poderío militar, bajo el estandarte de la ley y el orden. Ordenó al ejército ocupar las zonas fronterizas y desplegó un demoledor ataque aéreo contra la república. Los rebeldes se vieron obligados a replegarse en las montañas y Moscú tomó el control de la devastada capital. La popularidad del flamante líder había subido exponencialmente.

El 31 de diciembre de 1999, en la culminación del siglo XX, Boris Yelstin anunció su sorpresiva renuncia a la presidencia en televisión nacional mientras se celebraba el año nuevo, dejando a Vladimir Putin como el heredero del país más grande del mundo, a puertas de comenzar un nuevo milenio.

 

Bibliografía:
Gevorkyan, N., Timakova, N., & Kolesnikov, A. I. (2000). First Person: An astonishingly Frank Self-Portrait by Russias president Vladimir Putin. New York: PublicAffairs. Retrieved from https://archive.nytimes.com/www.nytimes.com/books/first/p/putin-first.html.
 
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