¿Es posible que Rusia ocupe el lugar de Estados Unidos en el Medio Oriente?

Emily Fuentes Rivera
Comisionada de Investigación

Aproximadamente, desde 1940, Estados Unidos se ha posicionado como actor clave en la región del Medio Oriente. Esta potencia ha ejercido su poder en los países de la región durante todo este tiempo. Desde su posición ha influenciado, de forma importante, en cómo se han venido dando las relaciones entre Estados y entre los grupos subversivos de la región. Sin embargo, en los últimos años la presencia de Estados Unidos ha empezado a desdibujarse. Su dominio e influencia en la región son cada vez menos notorios. Al parecer, se estaría dando una especie de relevo geopolítico. Es decir, otra potencia con similar poder de influencia estaría desplazando a Estados Unidos de su tradicional posición. Y claro, el único Estado capaz de ocupar el lugar de Estados Unidos en la región del Medio Oriente es Rusia (Ejércitos, 2017).

La relación entre ambos Estados responde a una cuestión histórica, todavía muy marcada por la Guerra Fría. Es evidente que persiste una relación competitiva entre Rusia y Estados Unidos, pero esta ya no se trata de una competición ideológica global o una carrera de armas nucleares. De lo que se habla ahora es de una competencia por influencia (BBC Mundo, 2016). No obstante, no se trata de una división del mundo en áreas de influencia y tampoco de un régimen bipolar como el que se suscitó en la Guerra Fría.

Cuando una potencia deja un vacío geopolítico, otra potencia buscará llenarlo. Con el paulatino distanciamiento de Estados Unidos en el contexto del Medio Oriente, Rusia ha visto su oportunidad de posicionarse como actor clave en la región. Además de la posición geopolítica que quiere lograr Rusia, se ha percibido también un especial interés por el suministro de petróleo que le puede proporcionar el Medio Oriente. Según Vali Nasr, para Putin el petróleo sería el único recurso que le da esperanzas de restaurar el estatus de Rusia como un poder global capaz de desafiar a Estados Unidos (El Confidencial, 2017).

La pregunta es ¿cómo Rusia está logrando desplazar a Estados Unidos y posicionarse estratégicamente en el Medio Oriente? Ello se debe a algunos factores que cabe la pena mencionar. Probablemente, sea propicio empezar con la razón del distanciamiento de Estados Unidos, pues se centraría en su actual interés por la región Asia-Pacífico. No obstante, la estrategia rusa también merece créditos. Entre el 2015 y 2016, Rusia ha tenido una resaltante ofensiva diplomática en sus relaciones con los países del Medio Oriente. Durante este tiempo, Putin recibió a 25 líderes o altas autoridades de países árabes, mientras Obama a penas a un aproximado de cinco, lo cual puede ser un indicador de cómo se han ido determinando las posiciones en la región.

Por otro lado, la cooperación energética y de armamentos ha sido un punto ventajoso para Rusia. Los acuerdos estratégicos energéticos entre Rusia y países de África del Norte o Irán han hecho cada vez más estrecha su relación y le han dado un punto para ganar influencia en la región. Asimismo, la capacidad armamentística rusa ha permitido que este país tenga una visión más favorable que Estados Unidos, pues en muchas ocasiones Rusia ha estado dispuesta a proporcionar armamentos que otros países no hubieran estado dispuestos a proporcionar. Recientemente, Rusia le ha vendido armamentos a Egipto y a Argelia, después de que Estados Unidos haya rechazado hacerlo (El Confidencial, 2017). 

Es indiscutible, también, los logros que su Ejército le ha proporcionado a Rusia. Su intervención en Siria ha generado la supervivencia de Bashar Al Asad, lo que le ha permitido a Rusia obtener más rédito, marcando la agenda en seguridad internacional a costa de los errores y falta de voluntad estadounidense (Ejércitos, 2017). De acuerdo con Anna Neistat, el respaldo al régimen de Bashar Al Asad no solo se justifica en el interés ruso de preservar su presencia en el Mediterráneo, sino también en asegurar sus acuerdos de energía y contradecir a Occidente. Asimismo, explica que en Putin existiría un temor por su propia sobrevivencia, la cual se vería afectada si Al Asad pierde (CNN Mundo, 2013).

De esa forma Rusia ha ido ganándose una posición estratégica como actor clave en el Medio Oriente al punto de ocupar el lugar que tradicionalmente ha sido ocupado por Estados Unidos las últimas siete décadas. Su dominio e influencia actual se ha reflejado en las relaciones internacionales, pero también se ha visto reflejado en la opinión pública de 16 países árabes. Los constantes estudios realizados por la empresa de comunicación ASDA’A Burson-Marsteller lo ha revelado así. Los últimos años ha realizado una encuesta a jóvenes árabes con edades entre 18 y 24 años con la siguiente interrogante ¿quién dirías que es el mayor aliado de tu país?

Entre los 16 países entrevistados se encuentran Argelia, Egipto, Marruecos, Libia, Túnez, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Omán, Bahréin, Jordania, Irak, Líbano, Palestina y Yemen.  Los resultados del 2012, 2013, 2014 y 2015 revelaron que Estados Unidos se encontraba entre los cinco mayores aliados de sus respectivos países.  Sin embargo, en el estudio del 2018, Estados Unidos habría salido fuera del top ten de aliados, siendo Rusia el país que habría ocupado su lugar.

El desplome de Estados Unidos y el ascenso de Rusia resulta ser muy significativo en el contexto en el que Rusia busca posicionar su dominio en el Medio Oriente. Probablemente, no sea determinante que un año después de que Donald Trump asuma la presidencia de Estados Unidos se produzca este decrecimiento en la opinión pública; sin embargo, la caída se traduce en 12 puntos los últimos dos años. En el 2016, el 25% de encuestados creía que la primera potencia mundial era el mejor amigo de su nación, mientras que actualmente solo lo hace un 13%. Rusia, en cambio, ha incrementado 12 puntos, de contar en el 2016 con el 9% ahora cuenta con el 20%. Según estos estudios, especialmente, en el Oriente próximo Rusia ha logrado que el 31% de encuestados lo perciba como el primer aliado de sus naciones. Para el ojo público, la imagen de Rusia y Putin han ganado mayor aceptación, logrando desplazar a Estados Unidos (El País, 2018).

Resulta evidente cómo en los últimos años ha cambiado el panorama para los países del Medio Oriente respecto a las potencias que forman parte de las relaciones entre países de la región. Es más, se ha visto cómo la tradicional posición de dominio que Estados Unidos ha mantenido durante décadas ahora esta siendo ocupada por Rusia. Se podría decir que, si la dinámica internacional sigue de tal modo, el desplazamiento de Estados Unidos por Rusia será un hecho. Ello ya se está evidenciando no solo en las relaciones entre gobiernos, sino también desde la perspectiva de la población.

 

Bibliografía:
Argumosa, J. (5 de diciembre de 2017). Rusia desplaza a EEUU en Oriente Medio. Ejercito. Recuperado de http://www.ejercitos.org/2017/12/05/rusia-desplaza-a-eeuu-en-oriente-medio/
 
Daza, P. A. (29 de agosto de 2013). Los aliados de Siria: cuáles son los intereses de Rusia, Irán y China. CNN Mundo. Recuperado de http://cnnespanol.cnn.com/2013/08/29/los-aliados-de-siria-cuales-son-los-intereses-de-rusia-iran-y-china/  
 
Gutiérrez, O. (8 de mayo de 2018). Rusia es amigo y EE UU, enemigo... al menos para los jóvenes árabes. El País. Recuperado de https://elpais.com/internacional/2018/05/08/actualidad/1525778697_616560.html
 
Iriarte, D. (14 de diciembre de 2017). El 'paseo de la victoria' de Putin: Rusia ocupa el espacio que deja EEUU en Oriente Medio. El Confidencial. Recuperado de https://www.elconfidencial.com/mundo/2017-12-14/rusia-ocupa-espacio-que-deja-eeuu-oriente-medio_1492366/
 
Marcus, J. (18 de octubre de 2016). Por qué las relaciones entre Estados Unidos y Rusia están en su peor momento desde la Guerra Fría. BBC Mundo. Recuperado de http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-37693275