Boletín Año 3 Número 6 | Diversidad de género en el siglo XXI

Durante las últimas décadas, el concepto género se refiere a conceptos sociales de las funciones, comportamientos, actividades y atributos que cada sociedad considera apropiados para los hombres y las mujeres. Las diferentes funciones y comportamientos pueden generar desigualdades de género, es decir, diferencias entre los hombres y las mujeres que favorecen sistemáticamente a uno de los dos grupos. Sin embargo, la inminente desigualdad puede crear inequidad entre los hombres y las mujeres con respecto tanto a su estado de salud como a su acceso a la atención sanitaria, educación, derechos reproductivos, matrimonio, vida pública e instancias de decisiones, entre otros derechos.

No obstante,  el nuevo concepto de género se relaciona con los rasgos que han ido moldeándose a lo largo de la historia de las relaciones sociales. Género se relaciona con todos los aspectos de la vida económica y social, cotidiana y privada de los individuos y determina características y funciones dependiendo del sexo o de la percepción que la sociedad tiene de él. Las diferencias en materia de género se construyen socialmente y se inculcan sobre la base de la percepción que tienen las distintas sociedades acerca de la diversidad física, los presupuestos de gustos, preferencias y capacidades entre mujeres y hombres. Es decir, mientras las disimilitudes en materia de sexo son inmutables, las de género varían según las culturas y cambian, a través del tiempo para responder a las transformaciones de la sociedad.

En el proceso histórico, las mujeres han abogado por sus Derechos Humanos e igualdad de género que en distintos países como los árabes y africanos, se encuentran suprimidas bajo el poder del hombre, por ello la historia nos demuestra que dentro de un contexto de guerra civil, las mujeres luchan por la paz sin utilizar violencia en pos de un reclamo social de protección y respeto por parte de los Estados.

Por ello, género implica el rol de la masculinidad,  esta figura se ha visto inmersa en un contexto de sociedades  patriarcales  que definen las características de un hombre ideal político que ha generado patrones que permanecen en el escenario político actual. También, hay un impacto respecto a la nueva relación del hombre con el  poder que de debe ejercer en estados democráticos.

De otro lado, los derechos reproductivos de la mujer y fecundación In Vitro ha progresado en los últimos años, contando con  el aumento de casos y jurisprudencia internacional. A partir de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos los Estados, en el caso Artavio Murillo y otros vs. Costa Rica , se refiere a la responsabilidad internacional del Estado por las afectaciones generadas a un grupo de personas a partir de la prohibición general de practicar la Fecundación in vitro. La Corte ha señalado que la decisión de tener hijos biológicos a través del  acceso a técnicas de reproducción asistida forma parte del ámbito de los  derechos a la integridad personal, libertad personal y a la vida privada y  familiar. Además, la forma como se construye dicha decisión es parte de la  autonomía y de la identidad de una persona tanto en su dimensión individual  como de pareja.

Por último, debido a que  los gobiernos y los organismos internacionales han subrayado la importancia de dar prioridad a la problemática de género en la planificación de políticas y estrategias de desarrollo. Durante las últimas Conferencias Mundiales han definido objetivos y mecanismos específicos en las áreas de desarrollo sostenible y cooperación internacional y han establecido metas y tácticas para asegurar la igualdad entre hombres y mujeres en materia de distribución de recursos y acceso a las oportunidades de la vida económica y social. Por lo tanto, en esta nueva edición del boletín pretende abarcar algunos puntos de relevancia en el contexto global que vivimos.

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